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domingo, 27 de diciembre de 2015

Cata menor

Estos últimos meses andamos centrados en otros proyectos y hemos dejado de lado a nuestro querido Buraco de Juncal, por eso va siendo hora de volver a retomar nuestros inicios que nunca debemos de olvidar.

Por Octubre, el lado profesional de Juncal, se propuso sacar una entrada, en la cual nos hablaba de las formas de trabajar en la hostelería y pensaba en la parte negativa de la hostelería.

Hoy me toca a mí, la parte digital del Buraco de Juncal, ya que tengo que aprender un poquito más del maravilloso mundo vitivinícola y gastronómico.

Estos años he intentado esforzarme al máximo para intentar participar en este mundo tan complicado y en donde es difícil entrar. Tranquilos, pasa en todos los mundos. Si yo os contara lo que pasa en la parte tecnológica, igual teníamos para 12 entradas.

Me han servido para ver que, al lado profesional de Juncal, le gusta saber de su mundo e intenta aprender cada día para poder aconsejar a sus clientes, los mejores productos. Eso me encanta. Yo hago lo mismo en lo mío, por eso nos compenetramos tan bien. Aunque, en ocasiones, tengamos diferentes criterios que arreglamos con "unha taza de viño e un poco de xamón".

Por mi parte, trato de aconsejar en la medida de lo posible y solo lo hago si he probado el producto. No se mentir. Nunca lo hice y nunca lo haré. Me pillan seguro.

Por eso, cuando me piden consejo de un vino o un queso o una conserva, intento dar mi criterio.
Eso si, o me gusta o no me gusta.

Y creo que, a veces, los profesionales del vino se van muy a su terreno dejando de lado a los que, como yo, solo quieren saber si está o no bueno y poder tomarlo en una cena o comida familiar.


Allá por las Navidades de 2014, tomé la decisión de sacar 3 vinos relativamente económicos y asequibles para todos los bolsillos, ya que a diferencia de otros, miro mucho el valor de un queso o de un vino o de una conserva.

Peza do Rei, un mencía interesante de Adega Cachín que ha sido muy bien valorado a nivel mundial y últimamente incluso en España. Un vino tinto joven, ideal para una comida familiar.

Un albariño de un buen amigo, Moraima de Adega Moraima. Un vino blanco que me encanta y que sienta muy bien. Perfecto para acompañar con mariscos y en esas paellitas de fin de semana.

Y un mencía del bierzo, Pago de Valdoneje que se había vendido muy bien en tienda y que, aunque asequible, no había probado. Felizmente estuvo estupendo.

3 vinos asequibles para paladares normales, de los que hay miles en el mundo.

Y como el ser humano es un animal de costumbres, este año no iba a ser menos.

Gracias a un regalo de la nueva añada de Moraima, volví a recordar aquel 2014 y el éxito que habían tenido los vinos elegidos.

Así que pensé, ¡venga, los mismos! Compra rapidita con el móvil en nuestra tienda online. Que os animo a probarla y darme vuestra opinión. Para mi es muy fácil, ya que la diseñé. Solo faltaba.

La nueva añada de Peza do Rei, de la cual quedaba poco, ya que se ha hecho muy famoso últimamente. Y que está verdaderamente bueno.
Por cierto, acabo de volver a entrar y creo que ya no queda casi nada.

El que escribe como @juncal3punto0 en Twitter

El Moraima 2014, regalo de mi buen amigo Oscar. Sencillamente, espectacular. Otro vino que es difícil de conseguir porque se lo quitan de las manos. ¡No me extraña!

Al elegir el Pago de Valdoneje, el tendero top de Juncal, me comentó la posibilidad de elegir un vino de nuestros vecinos portugueses. Vinos que no son muy conocidos pero que nuestro profesional de la materia quiere meternos por los ojos. En un principio, fui reacio. Pero al escuchar como un cliente compraba el típico Rioja de toda la vida y el albariño más conocido, dije ¡por qué no!


Vinha da Urze, un vino tinto denominación de origen Douro que estaba tremendo. Lo tomamos con una tablita de embutidos de esos que prepara nuestro gran Beni y puedo decir que faltó un poco más. Los que estábamos en la mesa, alucinamos de lo bueno que estaba.



Este año éramos más y querían otro albariño, así que me decidí por un Albamar de Xurxo. Un profesional del vino de esos que parecen buena gente a simple vista. Un fenómeno que un día nos puso a reventar de comida en su casa.
Albamar 2014, no podía defraudar. Si el 2013 estuvo bueno, el 2014 está todavía mejor.

Estos años han valido la pena para aprender este fascinante mundo gastronómico, del que nunca vas a dejar de aprender. Y ahí seguimos.

Y siempre trato de aprender de los mejores. Por eso tengo monitorizado, 'ya me salió la vena digital, sorry' la web http://traslavitualla.blogspot.com.es/ de Jose Luis Louzán, un influencer gastronómico que sabe un montón.

Para mi sorpresa, al mismo tiempo que escribía esta entrada, me encuentro con sus listas de vinos 2015, en donde encuentro 2 de mis elegidos (Peza do Rei y Albamar) y el caiño de Moraima. Vamos, que tampoco tengo tan mal gusto.















viernes, 3 de octubre de 2014

Un tinto entre blancos.

Cuentan que al principio, en Rías Baixas, el viñedo estaba dominado por las variedades tintas, decían que el Espadeiro era la más valorada y Caíño la mas plantada.


Con el tiempo llego la Filoxera, un insecto que llegó de América y se comía las raíces de la vid.
Hay un antes y un después de esa llegada. La Filoxera, arrasó con todo el viñedo europeo, únicamente se salvaron los viñedos en suelos muy arenosos.


 Para que nos hagamos una idea la bebida espirituosa que dominaba el mercado mundial era el Cognac, cuyo origen es la destilación de vino. Tras unos años sin poder elaborarlo, fue sustituido por el Whisky, una bebida que hasta entonces apenas tenía mercado fuera de Gran Bretaña.

La solución a esa plaga se consiguió injertando la vid europea (Vitis Vinifera) en el pie americano, ya que esa vid si resistía al insecto. También se intentó hibridando tipos de vid diferentes.
De esos experimentos salieron los híbridos que tanto se usan para autoconsumo, productos que no pueden llamarse vino y que no consiguen alcanzar grados.
Pero la viña en el siglo pasado era básicamente para autoconsumo, por lo que se elaboraban variedades que fuesen fáciles de trabajar y no diesen muchos problemas.
Con la llegada del Acero Inoxidable los blancos dieron un salto de calidad, unido al control de la temperatura de fermentación se consiguió dar un salto de calidad enorme en los vinos blancos.


Entonces se puso en valor el Albariño, tras los diversos pasos administrativos necesarios en 1987 se estrenaba la Denominación de Origen Rias Baixas, formada por 492 viticultores que poseían 237Has. El vino se elaboraba en las 14 bodegas inscritas ese año, poco a poco fueron sumándose nuevos viticultores y superficie, se realizaron nuevas plantaciones y llegamos al año 2013 con 6.677 viticultores que controlan 4.064Has y se procesa en 178 bodegas (llegaron a se 201 en el 2008).
De la uva amparada por la D.O. Rias Baixas el 97% es albariño, en el año 2013 la uva tinta amparada por la D.O. suponía menos del 0,07% y la mayoría correspondía a Souson y Mencia, variedades habituales en la zona del Condado, zona que supone el 69% de la uva tinta, frente al 14% del Salnes.

Y todo esto que comentamos, es para poner en valor el acto al que fuímos invitados por la Adega Moraima.



La presentación de un Tinto de la D.O. Rias Baixas elaborado con uva Caiño al 100%.

Moraima es una pequeña cooperativa de la zona de Barro. Cuando hablamos de una cooperativa nos vienen a la cabeza millones de botellas, precio bajo y socios que solo buscan cantidad. Cuando hablamos de una cooperativa formada por 11 socios del Concello de Barro, creo que la idea varía un poco.


Es una cooperativa que elabora menos de 60.000 botellas, intentaron hacerse un hueco en el mercado con su Moraima y además, elaboran una segunda marca Aba de Trasumia, para intentar adaptarse al mercado local. Pero por suerte para ellos, ha sido fuera donde los han valorado y colocan la mayoría de sus botellas.

En un mercado de blancos tan mayoritario, querer poner en valor los antiguos viñedos de Caíño de los socios es un paso importante, cuando lo "fácil" seria elaborar un espumoso de albariño, algo que el mercado está demandando, ellos optaron por elaborar lo que tradicionalmente se consumía en la zona.
Un camino más difícil que anteriormente iniciaron otras bodegas como Forjas del Salnés o Zárate, pero un camino que yo considero más consecuente y de mayor valor.



Chocará con el gusto más extendido en la población, el tempranillo, ya sea sus variantes de Rioja, Ribera del Duero, Toro y tantas otras zonas donde se cultiva, bajo alguna de sus sinonimias.

Por eso es importante acercarse a este Caíño con la mente abierta y no buscando un Rioja o un Ribera en el fondo de la copa, por que no se va a encontrar (por suerte) y por que no reflejaría el carácter de un tinto atlántico, de un tinto de Barro.

Nos convocaron a un nutrido grupo de aficionados en el Pazo da Crega, allí pudimos probar sus blancos y nos explicaron las razones que les llevó a emprender esta aventura.
Su enóloga nos comentó como elaboró esas uvas y pudimos probar también las uvas de Caiño recién vendimiadas.



Probamos un Caíño elaborado en Acero Inoxidable. Creo que le sentaría mejor pasar un tiempo en madera, con una acidez domada que lo hace muy disfrutable desde el primer momento, hay que tener en cuenta que es su primer añada y tiene un largo recorrido por delante.


Desde aquí, mi enhorabuena por la iniciativa y por el resultado.
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